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Academia El Método Flor: Curso emprendedor
Aprende a entrar al mundo digital con criterio, estructura y sin presión Entrar al mundo digital no debería sentirse confuso ni abrumador. Este programa fue creado para personas que quieren entender cómo funciona realmente este ecosistema, aprender a tomar mejores decisiones desde el inicio y evitar errores comunes que cuestan tiempo, dinero y energía. No es un curso de promesas rápidas ni fórmulas mágicas.
DONA: RADIO ALMA ETERNA
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viernes, 23 de abril de 2010
No estas lejos del reino de DIOS. '¿te gustaria escuchar esas, palabras?. pues, acercate al reino
Solamente así podremos escuchar en nuestro corazón esas palabras tan prometedoras del profeta Oseas “Seré para Israel como el rocío; mi pueblo florecerá como el lirio, hundirá profundamente sus raíces.
Como el álamo y sus renuevos se propagarán; su esplendor será como el del olivo y tendrá la fragancia de los cedros del Líbano. Volverán a vivir bajo mi sombra.” Que la luz de Dios nuestro Señor sea la sombra a la cual toda nuestra vida crece, en la cual toda nuestra vida se realiza en plenitud.
Éste es el camino que tenemos que llevar si queremos estar viviendo según el primero de los mandamientos y si queremos escuchar de los labios de Jesús las palabras que le dice al escriba: “No estás lejos del reino de Dios”. Solamente cuando el hombre y la mujer son capaces de hacer de la palabra de Dios en su corazón la única luz, y cuando hacer la única luz se concreta a una escucha, a un amor identificado con nuestro Señor, es cuando realmente nuestra vida empieza a encontrarse próxima al reino de Dios.
Tenemos que darnos cuenta de que esta ruptura interior, que se produce con todos los ídolos, con todas las obras de nuestras manos, con todos los criterios prefabricados, con todos los criterios que nosotros hemos construido para nuestra conveniencia personal, acaban chocando con el salmo: “Yo soy tu Dios, escúchame”. Él es nuestro Dios, ¿escuchamos a nuestro Dios? ¿Hasta qué punto realmente somos capaces de escuchar y no simplemente de oír? ¿Hasta qué punto hacemos de la palabra de Dios algo que se acoge en nuestro corazón, algo que se recibe en nuestro corazón? Nunca olvidemos que del escuchar se pasa al amor y de la acogida se pasa a la identificación.
Sin embargo, cada vez que entramos en nosotros mismos, cada vez que tenemos que tomar decisiones de tipo moral en nuestra vida, cada vez que tenemos que ilustrar nuestra existencia, nos encontramos como «dios nuestro» a la obras de nuestras manos: a nuestro juicio y a nuestro criterio. Cuántas veces no hacemos de nuestro criterio la única luz que ilumina nuestro comportamiento, y aunque sabemos que es posible que Dios piense de una forma diferente, continuamos actuando con las obras de nuestras manos como si fueran Dios, continuamos teniendo ídolos dentro de nuestro corazón.
El profeta Oseas decía: “Ya no tendré más ídolos en mí”. Es necesario aprender a no tener más ídolos en nosotros; hacer que nuestra conciencia se vea plena y solamente iluminada por Dios nuestro Señor, que ningún otro ídolo marque el camino de nuestra conciencia. Podría ser que en nuestra vida, en ese camino de aprendizaje personal, no tomásemos como criterio de comportamiento a Dios nuestro Señor, sino como dirá el Profeta Oseas: “a las obras de nuestras manos”. Y Dios dice: “No vuelvas a llamar Dios tuyo a las obras de tus manos; no vuelvas a hacer que tu Dios sean las obras de tus manos”. Abre tu conciencia, abre tu corazón a ese Dios que se convierte en tu alma en el único Señor.
Cuando a Jesús le preguntan ¿cuál es el primero de todos los mandamientos?, para responder Jesús emplea las palabras de una oración que los israelitas rezan todas las mañanas: “Escucha Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor, no tendrás otro Dios delante de ti”.
La Escritura habla constantemente de la presencia de Dios como el único, como el primero en el corazón del pueblo de Israel, y usa la imagen del escuchar, del oír para indicar precisamente esta relación entre Dios y su pueblo. asta pronto. te: amoo
¡CRISTO TE AMA!
jueves, 22 de abril de 2010
Dios nos promete !¡UN REINO HERMOSO!¡.
El fin del Evangelio de la salvación por medio del sacrificio de Jesucristo es que entremos en el Reino de Dios, por ello estas palabras de Jesucristo tomadas de Mateo 6:33, nos ponen en situación ante lo que ha de ser la prioridad de nuestra vida.
Del mismo modo las palabras, “ama a tu prójimo como a ti mismo” Marcos 12:31, nos llevan a una conclusión similar en cuanto a la prioridad para con nuestro prójimo; si lo mejor para nosotros es el Reino de Dios, lo mejor para nuestro prójimo es también el Reino de Dios.
Pero quisiera transmitir un enfoque que Dios me ha permitido ver y que debería estar en el conocimiento de todos los que le aman. Hasta ahora la frase “el Reino de Dios está entre nosotros” tal y como nos dice el Maestro, se hace efectiva si comprendemos que Jesucristo mismo es el Reino de Dios en persona.
El texto Bíblico que el Señor usa para revelarnos esta realidad está a lo largo de este estudio.
El Reino de Dios es la presencia de Dios gobernando todo lo que existe, pero se divide en dos estados básicos: El Reino de Dios establecido a nuestro alrededor y el Reino de Dios dentro de nosotros.
El primero no se deja ver con respecto a la humanidad y su tiempo, porque el hombre ha aborrecido al Señor, y aunque es Dios no es el dios del mundo, y aun siendo Dios de todo, ha permitido al llamado dios del mundo, el diablo, gobernar el sistema del mundo y a los hombres, ya que ha arrebatado el reino que Dios puso en manos de Adán, la humanidad, desde Edén, desde que tenemos una mente capaz de relacionarse con Él y de ser Su esposa espiritualmente, “no ruego por el mundo, sino por los que me diste” oración de Jesús en Juan 17:19.
El segundo, el Reino de Dios en nuestra alma, es cuando el hombre se entrega a Dios y le concede la autoridad de su vida a Jesucristo, recibiendo en ese momento la bendición de una relación con el Padre, teniendo el amor de Jesucristo, la sabiduría para una vida plena en la verdad y la posibilidad de amar a nuestro prójimo mediante el poder de Dios.
Así el hombre en cuya alma está el Reino de Jesucristo recibe el poder de transmitir el amor de Dios a otros y de anunciarles la salvación de sus almas para la eternidad por medio del Evangelio del Reino de Dios.
Por otro lado aquellos que disfrutan ya del Reino de Dios en ellos, reciben la guianza de Dios para sus familias y seres queridos, para su subsistencia y para toda circunstancia.
Además Dios otorga una fuerza desconocida para superar la adversidad y una esperanza que el hombre sin Dios no conoce, pues hasta ahora la humanidad se debate entre la guerra y la codicia, pero los hijos de Dios viven como en el Reino de Dios. DIOS te bendiga siempre. te amo. asta la proxima
martes, 20 de abril de 2010
PROCURA ASER SIEMPRE UN HOMBRE, UNA MUJES DE BIEN!¡Y DIOS DIRA LO DEMAS DE TI !¡
No nos cansemos, pues de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Gálatas 6:9.
La palabra de Dios nos alienta a ser de bendición para otros, y siempre tender la mano al que lo necesita esto lo establece la palabra de DIOS.
“Apártate del mal, haz el bien, busca la paz y síguela” Salmo 34: 14
“No nos cansemos, pues de hacer bien, que a su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado, así que entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien a todos, mayormente a los de la familia de la fe.” (Gálatas 6: 9-10).
Cuando hacemos el bien, Dios en su palabra, dice que un día cosecharemos lo mismo, El nos da la fuerza por medio de la esperanza, y venga lo que venga, continuemos con ese deseo de hacer el bien.
Que nuestra naturaleza de hijos de Dios, sea representada, por el hacer bien a todos, en todo tiempo, con el deseo de servir y por amor a nuestros semejantes. Si no ves alguna oportunidad, ¡Búscala!! Siempre hay.
Sobre llevad los unos la cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Gálatas 6:2.
Cada uno, ayude a su vecino, Y a su hermano le dijo “esfuérzate”.Isaías 41:6
Una parte importante de nuestra vida, son los vecinos, todo los días los vemos, y en verdad son una bendición los buenos vecinos, aunque como siempre con el respeto a su privacidad, en caso de una necesidad y sin abusos, siempre podemos contar con ellos, y viceversa.
Con mayor razón, nuestra familia y hermanos en Cristo, con los cuales hemos compartido, el amor y salvación, que Dios ha depositado en nosotros.
¿Cual es nuestra misión? con la familia, los hermanos en Cristo y los vecinos, ser ejemplo, de lo que Dios ha hecho en nuestra vida, si hay desánimo, animarlos, y están en problemas, aconsejarlos y darles palabra de aliento conforme a la palabra de Dios, quizás en su falta de sabiduría ha caído en pecado o han tomado una mala decisión, demostrarles que están con ellos, aún quizás no compartamos sus decisiones, si no son apegadas a la voluntad de Dios, es donde realmente, demostramos que somos a imagen y semejanza de Dios. Y Dios es amor.
Siempre que tendamos a juzgar, a criticar o a suponer, hay que practicar la EMPATIA.
Qué es esto? Es ponerse en el lugar de los demás, y experimentar lo que las personas sentirían en tal o cual situación.
Seamos sensibles, la palabra de Dios es muy clara, en Mateo 7:12 “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”, esto se le llama la regla de oro de la convivencia, primero pregúntate como te sentirías tú y actúa conforme a lo que tu quisieras para ti, si quieres lo mejor, da lo mejor.
Tengamos mucho cuidado de actuar con maldad, esperando causar el daño, por alguna situación con alguien, ya sea vecino, familia y hermanos en Cristo, por que lo que hagamos con los demás, tarde que temprano lo viviremos de una manera tan similar a como actuamos con alguien, que la verdad nos sorprenderá, no le demos lugar al diablo para tenga injerencia en nuestra vida, que no nos motive la envida, el rencor o en casos extremos el odio.
No nos cansemos de sembrar: atención, amor comprensión, interés genuino, por que eso vamos a cosechar, por lo contrario, si sembramos: mentiras, hipocresías, maldad, es exactamente lo que vamos a cosechar, puede que digamos a mí no me pasa nada, estoy muy bien, pero la ley de Dios se cumple inalterablemente, tarde que temprano, se cumplirá, si no cambiamos, y nos arrepentimos, Dios tenga misericordia.
Vivamos en paz con todos, ayudemos a nuestros vecinos, a nuestro hermanos (as) digámosle, ¡Esfuérzate! ¡Tú puedes!
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. Josué 1:9.
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41.10.
Dios mira nuestra disposición, y el nos dará recompensa, Dios no se queda con nada. DIOS TE BENDIGA SIEMPRE, MI AMIGO, Y HERMANO. HASTA LA PROXIMA. TE AMO.ATT: Angélica Islas.
se felis con lo que DIOS te provee... lo demas esta en su, santa boluntad
Es de 29, 13
Debido a que el Señor dijo: Por cuanto este pueblo se acerca a mí, con la boca, y con sus labios me honra, pero su corazón se aparta de mí y su temor hacia mí es un mandamiento de hombres, se supo;
SL 36, 01
La transgresión de los impíos, dice en el fondo de mi corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
SL 23, 17
Su corazón no pecadores envidia; permanece en el temor ante el Señor todos los días.
PV 1, 33
Pero el que me escucha vivirá seguro, y estar libre del temor del mal.
Es de 11, 02
Y reposará sobre él el Espíritu del Señor, el espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor.
Es de 11, 03
Y se deleitarán con el temor de Jehová, y no se juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos.
DT 20, 01
Cuando salgas a combatir contra tus enemigos, y vieres caballos y carros y la gente más numerosos que tú no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios que te saqué de Egipto, está contigo.
2CO 7; 01
ORA, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.
JR 32, 39
Les daré un corazón, y un camino, que me temo todos los días, por ti y por el bien de sus hijos después de ellos.
JR 32, 40
Y haré un pacto eterno con ellos no me distraiga de ellos haciéndoles bien, y pondré mi temor en sus corazones que no se apartará de mí. DIOS T BENDIGA ATT: ISIDRO HILTON
lunes, 19 de abril de 2010
una historia verdadera Moisés
Dios se le apareció a Moisés en la zarza ardiente con la invitación a que fuera de nuevo un líder, un hombre poderoso en Egipto. Había llegado el momento de salir del período de disciplina y de volver al campo de juego. Pero Moisés se negó, diciendo: ..¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? (Ex. 3:11).
Moisés era un hombre diferente. Cuarenta años antes pensaba que podía realizar exitosamente el éxodo por sus propias fuerzas, pero ahora había aprendido una lección muy importante. Esperaríamos que le dijera a Dios: "¿Dónde has estado? ¡No he hecho más que esperar el momento de regresar a Egipto!" Pero hizo la pregunta que haría cualquiera que ha sido quebrantado por Dios: . . . ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón y saque de Egipto a los hijos de Israel?
Sin embargo, también aprenderemos en el siguiente capítulo que la pregunta de Moisés no estaba motivada por la humildad: más bien por una terca negativa a decir síAún no olvidaba lo sucedido 40 años atrás en Egipto. Todavía estaba herido y además, ahora tenía esposa y familia. Regresar a Egipto en esta etapa de su vida no era sencillo.
La experiencia del desierto convenció a Moisés que no podía ser por sí mismo el líder de su pueblo, pero esto no lo llevó al punto de la completa rendición. ¡Es posible que Moisés hasta prefiriera en ese preciso momento que su pueblo se pudriera en Egipto! Cuando uno se encuentra en período de disciplina es fácil resentirse, y determinar nunca volver al campo de juego. Moisés no quería volver a ser herido, por eso dijo: . .. He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová (Ex. 4: 1). ¿Cómo respondió Dios a esta negativa? Él le preguntó: . . .¿ Qué es eso que tienes en tu mano? Y Moisés respondió: Una vara (Ex. 4:2). Luego Dios le dio poder para hacer milagros con ella. Cuando la arrojó a la tierra se convirtió en serpiente; pero cuando extendió su mano y la tomó por la cola se convirtió otra vez en vara. Y cuando metió su mano en el pecho y la sacó estaba leprosa, blanca como la nieve, pero cuando volvió a colocarla en su pecho se sanó.
¿En dónde consiguió Moisés esta vara, esta caña con la cual haría milagros? La consiguió cuando estaba cumpliendo su condena, estando en período de disciplina. Después la extendería sobre el mar y las aguas se apartarían. Ese fuerte pedazo de madera, de metro y medio de largo. Le recordaría constantemente que Dios estaría con él durante todo el camino. De ahí en adelante Moisés llevó esa vara consigo, y fue usada por Dios para derrotar a los egipcios. La vara de Moisés se convirtió en la vara de Dios.
A.W. Toser dijo que los mejores líderes no son quienes quieren hacer el trabajo, sino aquellos que son reclutados por Dios para desarrollar el liderazgo. Si Moisés anhelaba la grandeza, ésta fue enterrada en el desierto. Estando ya en la presencia del Señor luchaba inseguro de sus propios dones y habilidades. Sin embargo, a pesar de sus dudas y sus negativas, por fin era apto para el liderazgo. Para Dios es más fácil usar a un hombre indeciso y lleno de dudas, que a uno impaciente que rebosa por la independencia, y es caprichoso.
Moisés aprendió como todos debemos hacerlo, que nos acercamos más a Dios sólo porque Él toma la iniciativa de acercarse a nosotros. Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti para que habite en tus atrios; seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo (Sal. 65,4). A medida que el trabajo se dificultaba, Moisés tendría que acercarse más a Dios, a quien finalmente conocería como ningún otro hombre. DIOS T BENDIGA SIEMPRE…
QUE ESPERAS !¡HAZLO , SOLO HAZLO!¡
“Para alcanzar algo que nunca has tenido, tendrás que hacer algo que nunca hiciste". Cuando Dios te quita aquello que tenías agarrado, El no está castigándote, sino simplemente abriendo tus manos para recibir algo mejor. Concéntrate en esta frase... "La Voluntad de Dios no te llevará donde la Gracia de el, no te proteja". Algo bueno te sucederá hoy; algo sobre lo cual has esperado noticias. Espera solo espera…. Y QUE DIOS T BENDIGA POR SIEMPRE...ATT:.ISIDROHILTON
!¡SOLO HAZLO!¡
!¡SOLO HAZLO!¡
sábado, 17 de abril de 2010
“Seré para Israel como el rocío . mi pueblo florecerá como el lirio. palabras de jehová
Solamente así podremos escuchar en nuestro corazón esas palabras tan prometedoras del profeta Oseas , hundirá profundamente sus raíces.
Como el álamo y sus renuevos se propagarán; su esplendor será como el del olivo y tendrá la fragancia de los cedros del Líbano. Volverán a vivir bajo mi sombra.” Que la luz de Dios nuestro Señor sea la sombra a la cual toda nuestra vida crece, en la cual toda nuestra vida se realiza en plenitud.
Éste es el camino que tenemos que llevar si queremos estar viviendo según el primero de los mandamientos y si queremos escuchar de los labios de Jesús las palabras que le dice al escriba: “No estás lejos del reino de Dios”. Solamente cuando el hombre y la mujer son capaces de hacer de la palabra de Dios en su corazón la única luz, y cuando hacer la única luz se concreta a una escucha, a un amor identificado con nuestro Señor, es cuando realmente nuestra vida empieza a encontrarse próxima al reino de Dios.
Tenemos que darnos cuenta de que esta ruptura interior, que se produce con todos los ídolos, con todas las obras de nuestras manos, con todos los criterios prefabricados, con todos los criterios que nosotros hemos construido para nuestra conveniencia personal, acaban chocando con el salmo: “Yo soy tu Dios, escúchame”. Él es nuestro Dios, ¿escuchamos a nuestro Dios? ¿Hasta qué punto realmente somos capaces de escuchar y no simplemente de oír? ¿Hasta qué punto hacemos de la palabra de Dios algo que se acoge en nuestro corazón, algo que se recibe en nuestro corazón? Nunca olvidemos que del escuchar se pasa al amor y de la acogida se pasa a la identificación.
Sin embargo, cada vez que entramos en nosotros mismos, cada vez que tenemos que tomar decisiones de tipo moral en nuestra vida, cada vez que tenemos que ilustrar nuestra existencia, nos encontramos como «dios nuestro» a la obras de nuestras manos: a nuestro juicio y a nuestro criterio. Cuántas veces no hacemos de nuestro criterio la única luz que ilumina nuestro comportamiento, y aunque sabemos que es posible que Dios piense de una forma diferente, continuamos actuando con las obras de nuestras manos como si fueran Dios, continuamos teniendo ídolos dentro de nuestro corazón.
El profeta Oseas decía: “Ya no tendré más ídolos en mí”. Es necesario aprender a no tener más ídolos en nosotros; hacer que nuestra conciencia se vea plena y solamente iluminada por Dios nuestro Señor, que ningún otro ídolo marque el camino de nuestra conciencia. Podría ser que en nuestra vida, en ese camino de aprendizaje personal, no tomásemos como criterio de comportamiento a Dios nuestro Señor, sino como dirá el Profeta Oseas: “a las obras de nuestras manos”. Y Dios dice: “No vuelvas a llamar Dios tuyo a las obras de tus manos; no vuelvas a hacer que tu Dios sean las obras de tus manos”. Abre tu conciencia, abre tu corazón a ese Dios que se convierte en tu alma en el único Señor.
Cuando a Jesús le preguntan ¿cuál es el primero de todos los mandamientos?, para responder Jesús emplea las palabras de una oración que los israelitas rezan todas las mañanas: “Escucha Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor, no tendrás otro Dios delante de ti”.
La Escritura habla constantemente de la presencia de Dios como el único, como el primero en el corazón del pueblo de Israel, y usa la imagen del escuchar, del oír para indicar precisamente esta relación entre Dios y su pueblo. DIOS TE BENDIGA, POR SIEMPRE. TE AMOOO EN EL AMOR DE MI GRAN SEÑOR. ASTA PRONTO.ATT:…….
Como el álamo y sus renuevos se propagarán; su esplendor será como el del olivo y tendrá la fragancia de los cedros del Líbano. Volverán a vivir bajo mi sombra.” Que la luz de Dios nuestro Señor sea la sombra a la cual toda nuestra vida crece, en la cual toda nuestra vida se realiza en plenitud.
Éste es el camino que tenemos que llevar si queremos estar viviendo según el primero de los mandamientos y si queremos escuchar de los labios de Jesús las palabras que le dice al escriba: “No estás lejos del reino de Dios”. Solamente cuando el hombre y la mujer son capaces de hacer de la palabra de Dios en su corazón la única luz, y cuando hacer la única luz se concreta a una escucha, a un amor identificado con nuestro Señor, es cuando realmente nuestra vida empieza a encontrarse próxima al reino de Dios.
Tenemos que darnos cuenta de que esta ruptura interior, que se produce con todos los ídolos, con todas las obras de nuestras manos, con todos los criterios prefabricados, con todos los criterios que nosotros hemos construido para nuestra conveniencia personal, acaban chocando con el salmo: “Yo soy tu Dios, escúchame”. Él es nuestro Dios, ¿escuchamos a nuestro Dios? ¿Hasta qué punto realmente somos capaces de escuchar y no simplemente de oír? ¿Hasta qué punto hacemos de la palabra de Dios algo que se acoge en nuestro corazón, algo que se recibe en nuestro corazón? Nunca olvidemos que del escuchar se pasa al amor y de la acogida se pasa a la identificación.
Sin embargo, cada vez que entramos en nosotros mismos, cada vez que tenemos que tomar decisiones de tipo moral en nuestra vida, cada vez que tenemos que ilustrar nuestra existencia, nos encontramos como «dios nuestro» a la obras de nuestras manos: a nuestro juicio y a nuestro criterio. Cuántas veces no hacemos de nuestro criterio la única luz que ilumina nuestro comportamiento, y aunque sabemos que es posible que Dios piense de una forma diferente, continuamos actuando con las obras de nuestras manos como si fueran Dios, continuamos teniendo ídolos dentro de nuestro corazón.
El profeta Oseas decía: “Ya no tendré más ídolos en mí”. Es necesario aprender a no tener más ídolos en nosotros; hacer que nuestra conciencia se vea plena y solamente iluminada por Dios nuestro Señor, que ningún otro ídolo marque el camino de nuestra conciencia. Podría ser que en nuestra vida, en ese camino de aprendizaje personal, no tomásemos como criterio de comportamiento a Dios nuestro Señor, sino como dirá el Profeta Oseas: “a las obras de nuestras manos”. Y Dios dice: “No vuelvas a llamar Dios tuyo a las obras de tus manos; no vuelvas a hacer que tu Dios sean las obras de tus manos”. Abre tu conciencia, abre tu corazón a ese Dios que se convierte en tu alma en el único Señor.
Cuando a Jesús le preguntan ¿cuál es el primero de todos los mandamientos?, para responder Jesús emplea las palabras de una oración que los israelitas rezan todas las mañanas: “Escucha Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor, no tendrás otro Dios delante de ti”.
La Escritura habla constantemente de la presencia de Dios como el único, como el primero en el corazón del pueblo de Israel, y usa la imagen del escuchar, del oír para indicar precisamente esta relación entre Dios y su pueblo. DIOS TE BENDIGA, POR SIEMPRE. TE AMOOO EN EL AMOR DE MI GRAN SEÑOR. ASTA PRONTO.ATT:…….
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