Mientras Irán atraviesa uno de los momentos más tensos de su historia reciente, una cristiana que fue encarcelada y condenada a muerte por su fe cree que algo mucho más profundo está ocurriendo en el mundo espiritual: las cadenas que han mantenido a la nación bajo oscuridad están comenzando a romperse.
Se trata de Maryam Rostampour Keller, una creyente iraní que en el pasado lideró una iglesia clandestina en Irán y que fue arrestada por el régimen islámico en 2009 debido a su fe en Jesucristo.
Hoy, desde la libertad, Maryam sostiene que la caída del sistema opresor que ha gobernado Irán por décadas podría abrir la puerta a una poderosa cosecha espiritual, no solo dentro del país, sino en toda la región del Medio Oriente.
Durante un reciente llamado de oración por Irán, Maryam expresó que muchos iraníes están cansados de una religión impuesta y están hambrientos de una relación verdadera con Dios. Según su testimonio, durante sus años de ministerio dentro del país, conoció a numerosas personas que buscaban respuestas espirituales, muchas de ellas después de haber tenido sueños o visiones con Jesús.
Para ella, lo que viene para Irán no es solamente un cambio político, sino también un mover espiritual profundo.
Maryam cree que, si el régimen finalmente cae, la Iglesia deberá estar preparada para responder con amor, verdad y evangelio. Asegura que harán falta creyentes dispuestos a ir, servir y anunciar a Cristo a un pueblo que por años ha vivido bajo presión, miedo y control religioso.
También señaló que muchos cristianos dentro de Irán se sienten olvidados, aislados y emocionalmente agotados. Por eso, hizo un llamado urgente al Cuerpo de Cristo en todo el mundo para que no mire la situación de lejos, sino que se levante en oración e intercesión por esa nación.
Maryam conoce esa realidad de primera mano.
Desde pequeña, fue obligada a repetir oraciones islámicas y consignas de odio dentro del sistema educativo iraní. Sin embargo, todo cambió cuando tenía 17 años y tuvo un encuentro profundo con Jesús después de leer un folleto basado en el Evangelio de Lucas. Ese momento marcó el inicio de una transformación total en su vida.
Con el tiempo, se integró a una iglesia cristiana y comenzó a compartir el mensaje de salvación con otras personas. Su pasión por el evangelio fue creciendo tanto, que más adelante fue preparada para servir en el liderazgo de iglesias en casas.
Luego regresó a Irán junto a otra creyente, y ambas comenzaron a predicar a Cristo, distribuir Biblias y discipular a nuevos convertidos. Pero en 2009, fueron arrestadas por agentes del régimen bajo cargos de apostasía, blasfemia, promoción del cristianismo y evangelización.
Las dos fueron declaradas culpables y recibieron sentencia de muerte.
Durante su tiempo en la temida prisión de Evin, conocida por su brutalidad, Maryam vivió momentos de enorme sufrimiento. Aun así, en medio del dolor, continuó compartiendo el amor de Cristo con otras mujeres quebrantadas, incluyendo personas marginadas, heridas y desesperadas por esperanza.
Hoy, su voz se ha convertido en un llamado profético y urgente: Irán necesita libertad, pero también necesita a Jesús.
Maryam está convencida de que Dios aún no ha terminado con esa nación y que, en medio de la opresión, Cristo sigue revelándose a los iraníes.
Su mensaje al mundo es claro: la Iglesia no puede permanecer indiferente mientras millones claman por libertad espiritual y esperanza eterna.
